Suspensión de matrículas en el CFT Teodoro Wickel agudiza la incertidumbre en medio de la crisis de la UFRO

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REGIONAL. Lo que parecía ser un atisbo de normalidad para el Centro de Formación Técnica (CFT) Teodoro Wickel ha vuelto a convertirse en un escenario de incertidumbre y preocupación. A pesar de haber alcanzado más de 200 alumnos matriculados para el año académico 2025, la rectora del establecimiento decidió suspender indefinidamente el proceso de matrículas, sembrando dudas sobre el futuro de esta institución técnica profesional dependiente de la Universidad de La Frontera (UFRO).

Un giro inesperado

La noticia fue confirmada por fuentes internas del CFT, quienes dieron cuenta del inesperado anuncio. “La rectora pasó avisando que no se seguirá matriculando alumnos para 2025”, señaló un funcionario del centro. La decisión, que tomó por sorpresa a docentes, funcionarios, estudiantes y apoderados, profundiza la sensación de inestabilidad en una institución que ya había enfrentado rumores de cierre durante el presente año.

El CFT Teodoro Wickel, con una oferta académica orientada a la formación técnica profesional, ha sido históricamente una pieza clave en la educación superior de la región. Sin embargo, su dependencia directa de la Universidad de La Frontera lo ha dejado en el epicentro de la compleja crisis financiera y administrativa que enfrenta la UFRO.

Un problema de fondo: la crisis de la UFRO

La suspensión de matrículas no puede entenderse sin mirar hacia la situación crítica de la Universidad de La Frontera, propietaria del CFT. Con un déficit financiero de $38 mil millones y decisiones administrativas que han sido duramente cuestionadas por auditorías internas, la UFRO enfrenta serias dificultades para sostener su funcionamiento, lo que ha comenzado a impactar a sus instituciones dependientes.

Las auditorías recientes revelaron problemas graves en el manejo de fondos, como el uso indebido de recursos destinados a proyectos específicos para cubrir gastos operativos, el crecimiento desmedido en gastos de personal y un endeudamiento riesgoso con la banca​​. En este contexto, la estabilidad financiera del CFT queda en entredicho, ya que su financiamiento proviene en parte de la matriz universitaria.

Preocupación entre la comunidad educativa

Para los profesores y funcionarios del CFT, la situación resulta desconcertante. “Se nos había asegurado que todo estaba en orden y que el proceso de matrículas seguiría sin problemas, pero ahora volvemos al punto cero”, expresó un docente, visiblemente preocupado por la incertidumbre laboral.

Por su parte, apoderados y estudiantes también manifestaron su angustia. “Nos dijeron que el proceso seguía normal, que no había riesgo de cierre. Ahora nos dejan sin respuestas y con el temor de perder nuestro año académico”, señaló un apoderado que esperaba matricular a su hijo.

El fantasma del cierre

La suspensión de matrículas reaviva el fantasma del cierre del establecimiento, un tema que ya había rondado durante el año. El CFT Teodoro Wickel, que ha sido un referente de educación técnica en La Araucanía, se encuentra en un momento crítico que podría tener implicancias directas en el acceso a la formación profesional de cientos de jóvenes de la región.

Si bien aún no se ha emitido una declaración oficial sobre las razones que motivaron la suspensión, es inevitable relacionarlo con la crisis financiera de la UFRO y la falta de recursos para sostener operativamente tanto a la universidad como a sus dependencias.

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